El término especismo hace referencia a la discriminación en virtud de la especie y establece un orden jerárquico a la importancia de los intereses de una determinada especie sobre otra. De este modo, cuando lxs animales humanxs damos prioridad a nuestros intereses, subvalorando los de otro animal por el mero hecho de que ésta pertenece a otra especie, estamos siendo especistas. Ésta es la representación más común del especismo y se denomina antropocentrismo moral.
El especismo también se presenta cuando damos prioridad a los intereses de una especie no humana sobre los de otra, por ejemplo, cuando le damos prioridad a los intereses de un perro frente a los intereses de una vaca o un cerdo.
Parecería, entonces, que todas fuésemos especistas desde siempre. La verdad es que estamos inmersos en medio de una cultura antropocéntrica y por eso nos es difícil aceptar que somos especistas; aun más, nos es difícil reconocer que podemos vivir sin ser especistas. Desde niñxs nos han educado para ver a los demás animales como meros objetos dispuestos a satisfacer nuestras “necesidades” y antojos.
Esta cultura especista oculta el hecho de que lxs humanxs también somos animales, y en ese sentido, creemos que es importante visibilizar que existen tanto animales humanos como animales no humanos. Asumir que no somos dueños del mundo, que compartimos con otras especies y formas de vida, es un primer paso para empezar transformar nuestras relaciones con la Naturaleza.
El especismo, al igual que el racismo y el sexismo, establece roles de dominación de un grupo frente a otro: el blanco sobre el negro, el hombre sobre la mujer, los opresores sobre los oprimidos, el amo sobre el esclavo, el explotador sobre el explotado, el humano sobre el no-humano.
Es necesario acabar con esta cultura especista y empezar a cambiar desde nosotrxs mismxs esas actitudes discriminatorias tan arraigadas en nuestra percepción del mundo. Una postura anti-especista no niega la existencia de diferencias entre individuos, lo que rechaza es la dominación con base en esas diferencias.
La liberación animal debe constituir, por lo tanto, un ámbito importante dentro de nuestra lucha contra toda opresión, contra toda autoridad, contra el fascismo. Y por lo tanto como actividad emancipatoria, debe ser edificada desde aquellos que luchan por una sociedad justa, solidaria y antijerárquica, articulándose con otros movimientos de resistencia.
Tomar participación activa en la defensa de los animales
El primer paso para defender a los animales no humanos es dejar de formar parte del grupo explotador, es decir que debemos reconsiderar nuestros hábitos de consumo y abandonar la creencia de que sin los productos de origen animal no podemos sobrevivir.
El veganismo es un estilo de vida que se opone al especismo en todas sus formas y por eso rechaza el consumo de cualquier tipo de producto que provenga de la explotación de animales no-humanos y toma una postura crítica frente al consumo en general. Unx veganx asume una dieta 100% vegetariana, además busca alternativas para su vestimenta, su salud y entretenimiento que no provengan de la explotación de animales no humanos y de la degradación ambiental.
El veganismo es una postura radical y abolicionista, porque busca ponerle fin a la explotación de los animales. No pretende mejorar sus condiciones de vida, si no eliminar su condición de propiedad. En este orden de ideas, el veganismo no tiene como fin el bienestar de los animales. Que a un esclavo lo azoten 8 veces en lugar de 10 no va a cambiar la condición aberrante de la esclavitud, así mismo que a una vaca le amplíen su celda, no contribuye en absoluto a liberarla de su estatus de propiedad.
El veganismo, como elección individual, va de la mano de la organización colectiva para la construcción de la liberación animal no humana y humana. Por eso queremos invitarlxs a todxs a asumir una postura crítica más amplia, teniendo en cuenta todas las formas de opresión, tanto a los animales no-humanos como a los humanos.


